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EL AGAVE, FUENTE DE PRODUCTOS
El agave, la planta de las mil maravillas
UN RECURSO 100% SOSTENIBLE

El género del Agave (Pita) pertenece a una extensa familia de plantas suculentas originarias de México. Sus miles de años de evolución lo han convertido en un verdadero especialista en la adaptación a climas desérticos.

Su uso se remonta a la época de los Mayas y Aztecas, cuando los pueblos indígenas encontraron en esta maravillosa planta una fuente abastecedora de materia prima para elaborar cientos de productos, que se han transformado a lo largo de la historia.

A pesar de la elaboración del primer Tequila en 1538, no adquirió fama mundial hasta finales del S.XIX, cuando numerosos países establecieron plantaciones a gran escala, debido al auge industrial de la producción de sus fibras naturales, el Sisal.

Hoy en día el Agave genera muchas aplicaciones beneficiosas para el desarrollo sostenible de nuestra sociedad. Se utiliza en la elaboración de numerosos productos biodegradables, como la energía renovable, el plástico orgánico, fertilizantes y biocombustibles. Gracias a su baja demanda de agua, su amplia variedad de productos derivados y porque, además, se puede cultivar en terrenos marginales, el Agave se puede considerar uno de los cultivos más prometedores de nuestro tiempo.

Y es que ciertamente su multidisciplinariedad es tal, que ha llegado a convertirse en motor socioeconómico y agroecológico en zonas áridas de numerosos países del mundo, donde ofrece esperanza, prosperidad y una mejor calidad de vida a millones de personas.

Madera del desierto
EL CICLO DE VIDA

El ciclo de vida del Agave es una de las grandes maravillas con la que nos impresiona la naturaleza. Como si de una moraleja, o lección de vida, se tratase, la floración sucede solo una vez cuando la planta está entre los 7 y los 30 años y entonces muere.

Aunque este no es un triste final, sino un esperanzador comienzo que asegura su reproducción, además de ser una floración que resulta todo un espectáculo para los sentidos.

Una paradoja que lleva a pensar en el propio ser humano, su desarrollo y aprendizaje a lo largo de la vida.

CUALIDADES DE LA MADERA

En cuanto inicia la floración, lo hace de manera meteórica, creciendo 1,5 metros por semana alcanzando una altura de hasta 12 metros.

La rapidez de su crecimiento hace que el Agave nos otorgue una madera excepcional, como una armoniosa combinación entre el bambú y la madera de balsa. Un material con una dureza comparable al roble, pero con mayor ligereza que la de balsa.

Colorido como las maderas tropicales, cálido en su sonido, fácil de trabajar y dar forma, y lo más importante, con enorme valor educativo como ‘madera del desierto’.

Si te desperté curiosidad acerca de cómo trabajo este material, aquí puedes obtener una pequeña idea de mis procesos de elaboración sostenible. Si estás interesado en aprender a trabajar esta madera tú mismo, consulta información sobre mis talleres.

El agave en Almería
UN RECURSO 100% SOSTENIBLE

Conocido en Almería con el popular nombre de “Pita” , esta planta forma parte del paisaje almeriense como un símbolo identitario. En la época de la conquista, los españoles trajeron consigo distintas variedades.

A mediados de la década de los años 50, en Almería se plantaron casi tres millones de Agaves en 1280 hectáreas. Fue idea del Ministerio de Agricultura presentarlo como un proyecto de explotación y mejora de zonas áridas del Sudeste español con el objetivo de obtener las fibras naturales y poner así en valor estas infructíferas tierras. Debido al agotamiento del mercado mundial provocado por la introducción de las fibras sintéticas en los años 1940, estos cultivos no tuvieron el éxito esperado.

Como resultado, las plantaciones han sido abandonadas hasta el día de hoy en el que este trocito del Sur de España, es el punto geográfico con la mayor extensión de Agave de toda Europa. Una de las razones por las que finalmente me instalé en esta provincia, para desarrollar mi camino artístico.

Desde este enclave de excepción, investigo con gran entusiasmo otros proyectos relacionados con el Agave, que hoy en día dan fruto a la creación de empleo sostenible en zonas áridas, ofreciendo esperanza, prosperidad y un mejor nivel de vida a millones de personas en todo el mundo.

En cuanto uno deja de ver el Agave como una planta invasora sino como un cultivo, comprenderá que sus beneficios ecológicos, ambientales, económicos y sociales son enormes. Por eso creo firmemente en mi trabajo y en su potencial para cambiar vidas.